07.La practica es mejor que la teoría

La mejor semana de Elisa estaba finalizando y como en todas las tardes Rebecca estaba en la cama con una pequeña diferente a la de los demás días; no le tomo importancia y fue a refugiarse en los brazos de Darius, después de todo ella quiso tenerlo para olvidar lo que Rebecca hacia.


Cada beso entre ellos era con una extraña pasión, la pasión no surgía del momento si no de las ganas que tenían ambos de desahogarse y por lo tanto sentían que no eran del todo sinceros en sus caricias, ignoraron ese sentimiento para seguir pero sin llegar a más de lo normal, todo hasta que Darius paro para hacer una pregunta.


-¿Estás libre mañana?- tomándola de la mano para dar un paseo por los pasillos

-Para ti siempre- esbozando una gran sonrisa, como si fuera la primera desde su noviazgo.

-Perfecto, ¿quisieras salir mañana?-

-¡¡Por supuesto!!- muy emocionada ya que su primera cita formal al fin había llegado, tanta emoción olvido preguntar los detalles que cuando se dio cuenta ya estaban yendo al jardín el cual estaba cubierto por el tono del atardecer, hacia un hermoso panorama para los enamorados.

-Quisiera seguir gozando de tu cuerpo pero necesito hacer algunas cosas pequeña-

La pequeña que se encontraba entre las sabanas de la gran cama de Rebecca no tuvo más opción que sonreír y salir de la habitación dejando a Rebecca que se puso a guardar algunas cosas que la chica no logro distinguir.


Rebecca se aseguraba de no olvidar nada para seguidamente salir e ir a la oficina de su padre; asegurándose de que nadie le siguiera ni viera fue que entro, tomo las llaves del salón de química y salió. Ese salón no era muy usado por esas fechas, que ni los intendentes se molestaban en ir a limpiar pero por esa ocasión Rebecca ordeno que limpiaran y no dejaran nada frágil fuera, todo guardado en la bodega.

-Listo, solo me queda esperar a saber si mi mensaje fue recibido con éxito- sentándose en un sillón que también había mandando a llevar en la mañana pero por una ruta especial para no levantar sospechas por si habían estudiantes en los pasillos.



-¿Eres Azard?- pregunta un chico el cual se acerco al reconocer que ella era la chica de la fotografía que le habían enseñado

-Si...soy yo- se sentía segura al estar con su novio

-¿Podríamos hablar un momento?- sabia que el mensaje solo debía ser recibido por ella y nadie más

-¿No se lo puedes decir aquí?- pregunta Darius para parecer interesando en que no se la lleve

-Descuida, estaremos en las bancas de por allá- apuntando al par de bancas que estaban cerca de ellos, no podría escuchar pero si ver por si intenta hacerle algo, ambos quedaron convencidos y Elisa fue a las bancas con aquel chico desconocido. La plática comenzó y el fue sin rodeos, le explico porque no le podía decir esto en presencia de Darius y por quien había sido enviado, al escuchar eso a Elisa se le erizo la piel pero mantuvo la calma.


-Así que tienes que ir al laboratorio de química a las 8:00p.m de hoy, es todo- el chico se levanto de la banca para irse

-Espera ¿sabes al menos para qué?- algo angustiada

-En verdad no, solo me dijo que te dijera y por cierto, el chico con el que estabas no se debe enterar, hasta luego- se fue, se alejaba, no habían más preguntas que responder no había nada más que debieran hablar. Volvió con Darius para pasar su último rato junto antes de las 7:10 p.m de hoy, ya que a esa hora los chicos deben de estar en su zona y las chicas en la de ellas, no se les podían ver juntos después de esa hora. No le dijo nada sobre el tema como le había dicho el chico.

Se hacía tarde y era hora de que se separaran.

-En la noche te diré con exactitud los planes de mañana-

-¿Cómo?- ella no tenía celular

-Con esto- le entrega una caja envuelta como regalo, ansiosa lo abre y era un celular, ¿regalo de una semana de novios?

-No era necesario… ¡gracias!- estaba muy feliz por el regalo y más por quien se lo daba, le agradeció con un beso, el cual fue también el de despedida. Ambos iban a sus dormitorios o al menos Darius iba al suyo… Elisa tenía que ir al salón de química pero antes tendría que guardar el regalo de su amado para que Rebecca no lo viera y si lo ve, diría que sus padres se lo enviaron pero lo vería después, no hoy. Fue a la habitación para dejarlo. Estaba en camino al aula de química, algo temerosa pero no podía evitar ir, sus estudios dependían de complacer a su ama.


Llego al laboratorio, 7:58 p.m o eso marcaba el reloj que estaba cerca de ahí, le quedaban dos minutos para pensar y prepararse pero decidió entrar, entre más rápido terminara mejor o simplemente alargaría dos minutos más lo que Rebecca hiciera con ella o lo que hicieran.

Se dejo de inseguridades y entro en el aula, las luces se encontraban apagadas.


-Ya era hora- Una fina voz dice desde el fondo –puedes prender la luz si quieres…-

Prendió la luz y siguió parada en el mismo lugar, no pensaba acercarse a menos de que se lo pidiera.

-¿No piensas moverte?- Rebecca se encontraba cruzada de piernas con una pierna encima de la otra y su cabeza apoyada en el brazo que estaba en la pierna. La chica no respondió, cualquier cosa que dijese podría ser usada en contra de ella. Los segundos de silencio transcurrían y la tensión se acumulaba en la menor, no soporto alargar más de lo necesario aquello y se acerco a su ama la cual sonrió al ver que iba lentamente a ella sin que se lo hubiera ordenado.


-Así me gusta- una pausa para que llegara y le indico con el dedo que se acercara, obedeció. Saco de la parte trasera del sillón un collar rosa de cuero con correa en el cual colgaba una placa en forma de corazón, la placa tenía grabada las iniciales “E.Az” (Elisa Azard); No sabía que a mi ama le gustara el sadomasoquismo, pensó en cuanto sintió que le ponían el collar en el cuello.


-Te vez hermosa con ese collar- Decía en un tono de suspiro mientras sostenía la correa –mi pequeña perrita~- revolvió su cabello al final de la oración.

–Ladra- el cambio de tono sorprendió a Elisa, primero estaba maravillada observándola con el collar y ahora es como si nunca hubiera ocurrido.

-…- no pensaba que lo dijera en serio así que no ladro.

-¿No me has escuchado? Ladra- iban en serio sus palabras.

-B…bwar…bwarf!…- los nervios se apoderaban de ella, nunca pensó terminar haciendo algo tan ridículo.

-Que linda, ahora quítate los zapatos y la blusa- como toda una buena mascota obedeció a su ama, no era la primera vez que vería su cuerpo desnudo.

-Bien, quítate la falda y ponte a gatas frente a mi- ruborizada obedeció y fue cuando noto que la luz del aula era baja, lo necesario para ver dentro pero no para iluminar todo que daba un efecto anaranjado rojizo en la habitación.


-Que niña tan buena- volvió a revolver su cabello –ahora pídeme que te mime- la cara de la pequeña le dejo en claro que no entendía a que se refería; -Ingéniatelas para pedirme mimos- acariciaba su fino cabello oscuro esperando a que su mascota ideara algo.

-Emm…- estaba pensando a qué tipo de mimos, si ahora era “su mascota” debía de pedirlos como una. Apoyo sus manos a los costados de su ama y levanto la mirada –acarícieme, por favor-

Se le hizo algo muy lindo a Rebecca, no pudo evitar sonreír y abrazarla haciendo que esta subiera al sillón quedando sentada en las piernas de ella, le dio un beso en la mejilla, de lo cual por haber pedido bien que la mimara bajo a su cuello, dando pequeños besos y lamidas. Elisa solo tenía rodeado el cuello de su ama con los ojos cerrados y su respiración se iba agitando más y más a causa de contener los quejidos.


-Te traje a esta aula porque aprenderemos anatomía- decía mientras jugaba con la espalda de su compañera.

-¿Aprender anatomía?-

-Si~ pero odio la teoría…prefiero la practica-sentenciando dio una mordida fugaz a su cuello mientras desabrochaba el sostén de Elisa, el cual quito con delicadeza. Sus pechos quedaban a la altura de su rostro lo cual le facilito el empezar a lamerlos. Jugaba con ellos realmente, no soporto y empezó a darles pequeñas mordidas junto con besos. La intención de eso era marcar su cuerpo.


-Me encantan tus pechos, son tan lindos con ese color tan claro que enrojece cuando muerdo-

Elisa, aferrada a la larga cabellera castaña de su ama queriendo evitar jadear ya que cada vez le gustaba más esa sensación de dolor, “se siente tan bien…”.


-Se que lo estas gozando- dice jalando la correa para que sus rostros quedaran frente a frente, un método algo doloroso e inesperado por parte de la pequeña. Beso ferozmente sus labios, no tendría caso oponerse así que su compañera coopero. La otra bajaba lentamente por su espalda hasta su ropa interior, fue bajándola poco a poco pero no se la quito solamente la bajo un poco. Entre tanta excitación Rebecca comenzó a desabotonarse la camisa. Se la quito y ordeno a su mascota que se bajara. De nuevo la tenía a gatas frente a ella, pensaba que le podría ordenar. No dijo nada y tiro de la correa nuevamente dejando a Elisa entre sus piernas.


-Tú has de estar disfrutando más que yo, no me has prendido casi nada, haz que me excite sin tocar mi entrepierna- Era algo difícil, si intentaba subir a sus pechos sabia que tiraría de la correa para alejarla, mientras pensaba que podría hacer bajaba la falda de su ama.

Torpemente comenzó a besar sus piernas, hacia un recorrido por cada parte; cambio los besos por lamidas junto con una mirada seductora que aparentaba estar gozando el momento. Cuando estuvo cerca de su entrepierna noto por encima de su ropa interior que estaba más mojado que cuando comenzó. Aprovecho para besar cerca de ahí, no estaba exactamente en su sexo pero la cercanía excitaba a su ama.


-Valla, no sé de dónde has aprendido a hacer eso pero has mejorado- jalando la correa para que se alejara. –Te mereces un premio por eso- empujo a Elisa para que callera de espaldas, aproximaba su pie hacia su entrepierna, instintivamente Elisa le dio paso. Rebecca comenzó a estimular su sexo con su pie por sobre la ropa interior, la pequeña solo se dejaba, retorcía un poco su cuerpo y cuando empezó a estimularla en el punto más sensible de su intimidad arqueo la espalda dejando escapar un leve gemido.


-Como veo, te ha gustado tu premio mi pequeña perrita- la menor solo bajo el rostro ruborizado esperando que eso fuera todo lo que le esperaba.

-Pasemos a la práctica experimental- de nuevo de la parte trasera saca algo, esta vez un bote de crema batida, una caja de fresas, vino y jarabe de chocolate.

-Are unos dulces y embriagantes experimentos con tu cuerpo, ¿será cierto que el cuerpo humano reacciona según el condimento que le pongan?- relamiendo sus labios y observando a su conejilla de indias. Su pequeña mascota no se imagina ni por un segundo lo que le espera.


Esa noche de sábado aun estaba iniciando en lo “bueno”, no podía acabar pues la clase aún esta comenzando…

06.Un novio como él es lo que me hacia falta

Acurrucada en el futon intentaba olvidar el hecho de que probablemente Rebecca siga estrenando “nuevos juguetes”

-Es normal que quiera seguir con su vida de viola niñas…solo han pasado 3 días... ¿tan inútil fui en esto?- Elisa solo era buena en los estudios, no se le daba ningún deporte ni habilidad más que de cocina, ser buena en el sexo ¿era mucho pedir? –Al menos ellas cubrían mis cuotas mientras yo disfruto de mi beca- pensando todo esto sería algo difícil que olvidara ese hecho.

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Rebecca tampoco podía dormir pensando y lamentando el también haberle dicho que no esa noche, deseaba dormir con ella, anteriormente solo en fantasías se imaginaba a su lado totalmente enamorada una de la otra –No me importa si ningún siente nada, quiero dormir contigo- tanto tiempo y dolor que le causo en el pasado que ya no sabía si era amor ó capricho, el querer llenar eso que siempre quiso vivir. –No me he cumplido con mi palabra, he sido suave con ella y las pequeñas de secundaria estarían cubriendo lo que ella debería hacer para mantener su beca…no debería meterme con las pequeñas…mientras no lo note todo irá perfecto- a esas pequeñas niñas las cuida la presidenta del tercer año, es muy admirada por la mayoría y parece que también le gusta “disfrutarlas” -Perderás seguidoras, lo siento-; seguía intentando encontrar la posición adecuada para dormir, -Creo que dejare descansar a mi muñeca preferida, lo necesitara para cuando llegue su momento…- rio en un tono malvado. Durmió. Había encontrado la solución a haber sido tan suave con su víctima, solo Rebecca sabe lo que le espera a Elisa en un par de días.



Los rayos del sol casi no entraban por las cortinas pero esa escasa luz de mañana fue suficiente para despertarla, Elisa se levanto.

-Se ha ido temprano hoy- al ver solo una cama deshecha la cual se puso a hacer pero estaba segura de no encontrarse sola, era imposible si su compañera no estaba.

-Deben ser alucinaciones mías- estirándose en busca de su toalla. Primera vez que se bañaba en esa habitación sin temer a que alguien entrara.

Así que duermes en el suelo y aun así arreglas la cama…Elisa no estaba sola, aquella persona llevaba viendo desde que Rebecca fue a clases; salió de la habitación sin hace ruido ni dejar evidencia de que estuvo ahí.

Las horas prosiguieron como siempre, ambas chicas en clases pero Elisa aun se sentía observada por la misma persona de esa mañana ¿Quién podría ser?, por más que vio a todas partes, confirmo que únicamente estaban sus compañeros de clases.

-Iris…- volteo a su lugar y estaba observando la ventana, sintió un alivio repentino pero no podía bajar la guardia en todo el día cuando anduviera sola.



Las clases terminaron, al menos las de ella pero temía un poco el regresar a la habitación sola.

-Hola- pudo decir levemente al acercársele

-Um…- regreso el saludo con la mano

-¿Me acompañarías a mi habitación?...-

-No sabía que tenías esas tendencias- rio al ver que había entendido a que se refería

-¡No!, nada de eso, es solo que no quiero regresar sola y eres la única a quien puedo pedírselo por ahora- ruborizada por el mal entendido

-De a cuerdo-

Regresaron juntas, todo el camino fue silencioso pero aun se sentía observada por la misma persona, los nervios la invadieron que no evito voltear bruscamente en busca de alguien que las estuviera siguiendo.

-No encontraras a la persona que buscas-

-..eh?- ¿y tu como sabes de esto? Extrañada dejo que hablara

-Sí, no hallaras a la persona que buscas…cuando le has pedido a esa persona que te acompañara-

El silencio se apodero del momento

-¿Por qué has estado observándome…tanto?-

-Curiosidad, me has parecido interesante, solo eso-

Elisa se quedo callada y pensativa ¿Cómo pudo ser ella? Siempre que la veía se encontraba haciendo otras cosas o observando la ventana…

-Tú no veías el exterior de la ventana si no…su reflejo- eso explicaba porque se sentía observada aun en ese momento, no tan directamente porque solo veía su reflejo.

-Exacto~ eres muy inteligente, no me sorprende que tengas una beca del todo completa-

-Uh eso…- su mirada se poso fugazmente a una esquina para luego volver a ver a Iris antes de que pasara algo más retomaron su camino, igual de silencioso pero algo incomodo para la más pequeña. Llegaron al fin, se despidieron y pidió que no volviera a “espiarla” de nuevo, como era de suponerse solo tuvo una sonrisa apenas visible como respuesta.

Al abrir la puerta sin siquiera estar en su interior volvió a cerrarla, no deseaba ver esa escenita. A juzgar por la voz era la misma chica de ayer, si estaban comenzando no podía volver hasta dentro de unas horas. Con aquel escalofrió que recorría su cuerpo decidió abandonar el lugar e ir a la biblioteca un rato.


-¿Por qué tan sola?- Darius se acerco a ella al verla en la biblioteca y sin un libro en la mesa

-Eh, por nada en especial- todo problema se le olvido al verlo

-¿Puedo hacerte compañía un rato?- con esa sonrisa que enloquecía a Elisa

-¡Claro!- sin dudarlo y con el corazón latiendo demasiado rápido que no sabía si podría soportarlo, el se acerco demasiado a ella lo cual la puso feliz.

-¿Recuerdas que dije que nos conoceríamos mejor alguna vez?- su acompañante asintió y fue que empezó su plática, conociéndose el uno al otro.

Para Elisa era el estar conociendo a un chico maravilloso pero para él, aun era un misterio porque su interés repentino en ella después de descubrir que vive con Rebecca. La pequeña no se imagina nada de lo que pudiera andar pasando por la mente de Darius, solo quería llegar a gustarle y así olvidarse con el de todo lo que le hiciera Rebecca.

El momento se iba poniendo cada vez más interesante, de preguntas simples pasaban a las más profundas e intimas, no había pregunta que ninguno hubiera respondido.

-Joven Edmond…¿tiene novia?- jugando con sus dedos por tal pregunta

-No- tomo la mano de Elisa –aun estoy esperando a la indicada- para después darle una sonrisa y acercársele más, la dejo perpleja ante aquella situación ¿Qué debería responder? ¿Por qué hacia aquello? ¿Acaso era que sus sentimientos iban a ser correspondidos?

-Ya veo- fue todo lo que pudo decir completamente nerviosa y agarrando con más fuerza la mano de Edmond

-¿Qué tipo de chica es la que…esperas?- tomo su otra mano y lo vio directo a los ojos

-Una que me haga sentir feliz simplemente con estar a su lado, que me busque por lo que soy y no por lo que tenga-

-Si te dijera que…- trago saliva y de nuevo sujeto fuertemente sus manos –me gustas por ser quien eres me… ¿aceptarías?-

Su respuesta fue algo que no espero, que la dejo inmóvil, sus sentidos no eran los mismos a su lado, desde que estaba acompañada de él no percibió que Iris seguía observándola.

-Así que tengo competencia, no me dejare vencer- Iris salió de la biblioteca después de presenciar aquella escena que le causo asco –No comprendo esa atracción que puedes sentir hacia un hombre-

Darius separo sus labios de los de Elisa

-Claro que te aceptaría, eres justo quien esperaba- para volver a besarla, esta vez ella correspondió. De un día para otro y en una tarde de preguntas consiguió al chico que quería.

¿Su suerte estaría mejorando o empeorando con aquello? A su parecer mejoraba pero para lo que le espera después de eso, aquello seria lo único bueno que pasaría.



La semana transcurría igual, Rebecca seguía acostados con niñas de secundaria pero Elisa se veía con Darius en esos ratos, momentos que no quería que llegaran a su fin nunca. Iris suponía que estaría con el así que en vez de observarla decidió espiarlo a él, no era normal que un chico como el se hiciera novio tan rápidamente de una chica como Elisa, los principios que siempre seguía eran que si buscaba a una novia debía de pertenecer a su misma clase social.

-Pobre de ti con que tengas planeado algo que pueda lastimarla- pensaba la chica rebelde detrás de una pared pero no ubicada en cualquier lugar si no un pasillo por el que Darius tenía que pasar para dirigirse a su habitación. Espiaba todo lo que hacía desde que es novio de su amada pero a diferencia de Elisa el no imagina ni por un instante el estar siendo observado y menos por una chica.

05.Los juguetes también siente celos

Termino de indagar en internet sobre aquella “extraña” chica.
-Extraña no es el termino apropiado…- cerrando la laptop frente a ella.

-Más bien…interesante- haciendo a un lado la laptop que el colegio le había dado, más no era de ella. Las horas pasaron; escribía las últimas palabras en el cuaderno cuando escucha que abren la puerta, instintivamente voltea, ni ella sabe el por qué, era obvio que se trataría de Rebecca y así fue.

-¿Haciendo tarea?- cerrando la puerta, dejando sus cosas y dirigiéndose a la cama.

-En realidad acabo de terminarla- cerrando libros y libretas, guardándolas por si su compañera usaría el escritorio.

-Que molesto… ¿sabes sobre química y geometría de tercer grado?-

-No mucho…-

-¿Sabrías hacer esto?- mostrándole los apuntes y las tareas que tenía que realizar, Elisa se quedo callada un momento analizando los problemas y respondió: -Si-

-Bien, hazlos, tengo asuntos “pendientes” que atender- arreglando su cabello como si estuviera en un comercial o pasarela –por cierto, hazla en el baño, esos asuntos serán acá y no sería muy oportuna tu presencia- apuntando al baño, dando a entender que ordenaba que fuera ahora a hacerla en ese lugar, la chica algo molesta y extrañada obedeció sin queja alguna, cuando ella cerró la puerta del baño escucho que tocaban la de la habitación.

-Creo que cerré justo a tiempo- pero ¿Por qué no la quería allá? –Me pregunto, que hacia la señorita antes de que viniera- tal vez su respuesta se resolvería ahora mismo, empezó a hacer la tarea de Rebecca pero sin dejar de escuchar lo que ocurría afuera, escuchaba la voz de una niña aparentemente pequeña o tal vez era que su voz era muy suave y aparentaba ser de alguien pequeño incluso menor a ella ¿sería una de secundaria? Podría ser ya que la escuela Edwidge es secundaria y preparatoria -¿Qué no está prohibido para los menores estar en nuestras instalaciones?- pensaba, se apresuro a resolver los problemas, eran sencillos, había estudiado cosas como esas en sus ratos libres en casa, quería acabar rápido para poner toda su atención en lo que ocurría afuera.


-Parece que si has venido después de todo- Rebecca estaba cruzándose de brazos frente a su “invitada”.

-Este…si…- tenía un uniforme diferente al de Rebecca, tal vez si era de secundaria o de otra escuela.

-Bien, ¿Qué es lo que querías decirme?- parece que Rebecca impone los lugares a los que deben de ir si es que quieren hablar con ella.

-Vera…yo...- estaba cada vez más nerviosa y veía hacia todos lados menos al frente –Usted me…gusta, desde que la vi en la ceremonia de bienvenida, se que aun soy de secundaria pero no me la he podido quitar de la mente, quisiera que mis sentimientos fueran correspond…- no pudo terminar al sentir que Rebecca tomo su mano y le susurro –todo lo que puedes llegar a ser de mi es: mi amante- besando a la niña en la mejilla, estaba apenada y nerviosa.

Elisa escucho aquello pero no sabía que ocurría, para su suerte había acabado con una tarea y faltaba geometría, podía esperar, puso los cuadernos encima de una pequeña mesa y se dispuso a escuchar, no escuchaba nada ¿habrían salido de la habitación? Pero antes de abrir un poco la puerta para comprobarlo escucho la suplica de la pequeña.

-No…suélteme por favor-

-De esto va ser mi amante pequeña-

-Pero esta es…-

-¿Tu primera vez?- recostando a la pobre chica en la cama

-Si…- tartamudeando y sonrojándose

-No te preocupes, procurare ser gentil contigo- besando su mejilla y poniendo una mirada que inmovilizo a su víctima, al parecer ya la había tranquilizado y comenzó con su “labor”.

Elisa seguía sin percatarse mucho de lo que hacían, varias partes no las había escuchado pero se daba una idea, cuando empezó a escuchar quejidos y demás supo lo que hacían, solo se separo de la puerta y fue a terminar lo que le hacía falta, no deseaba escuchar como su ama abusaba de una pequeña cegada por aquel amor que sentía.

-Pobre chica, junto a Rebecca perderá toda esa inocencia que percibía en su voz-

Pasaban los minutos, parecían eternos para Elisa, escuchando aquella tortura, de alguna forma se dio cuenta que la habían utilizado más de lo que creyó –Edwidge… ¿no te es suficiente utilizarme a mi cada que lo deseas?- hubo un leve sentimiento de ¿celos? En aquella oración pero si esa pequeña se convertía en su amante la salvaría de varias jornadas en las que su ama este deseosa.

Al cabo de una media hora, terminaron, la pobre niña no soporto demasiado.

-Cuando desees amor y cariño, puedes acudir a mi pequeña- no dijo nada, tomaba sus prendas rápidamente, -No acostumbro decir esto pero...si quieres alguien con quien hablar, también estaré para ti, pero solo para ti- le guiño el ojo y se pudo el dedo en los labios, indicándole que era un secreto aquel dato, la pequeña chica se vistió y antes de salir –fue maravilloso Rebecca, ¡le aprecio mucho!- dicho aquello salió corriendo de la habitación.

-Bien, puedes salir Elisa- Elisa salió con las libretas en los brazos.

-He terminado ¿Dónde las pongo?-

-En la mesa, veo que ahora sabes cuál es mi pasatiempo preferido-

-¿Violar niñas pequeñas?- mostrándose indiferente mientras arreglaba la mesa.

-Acaso estas ¿celosa?~- una risa juguetona se pudo distinguir, Rebecca se estaba divirtiendo

-No ¿Por qué habría de estarlo?- pero por dentro pensaba “Si tanto querías jugar con una niña ¿Por qué no jugaste conmigo como siempre?”

-No lo sé, pero no estés celosa, tú eres mi juguete preferido, solo que hoy decidí jugar con uno nuevo- la ponía más furiosa que la llamase juguete.

-¿Por qué te gustan tanto las niñas?-

-Porque son maravillosas, probar sus virginales cuerpos, sentir esa piel tan suave al igual que su dulce y delicado aroma, me encanta llenarme de su inocencia y a ellas de mi lujuria, despertar en ellas ese deseo sexual que no hubieran tenido hasta en un par de años más…- se levanto de la cama y acercándose a Elisa mientras seguía hablando –En ti desperté ese deseo, me llena saber que mis victimas ansían más aunque traten de esconderlo y sobre todo hacerlas crees miles de cosas con las pocas palabras que digo…- con aquello se refería a hacerlas creer que son especiales, no lo dijo para no perder tan rápido a su juguete preferido. Beso su mejilla y le agradeció por haber hecho su tarea.

-¿También duermo en el futon hoy?- cambiando de tema, no quería darle la razón en que había despertado ese deseo con ella ni de sus minúsculos celos.

-Si qui…por ahora si- iba a ofrecerle compartir la cama pero aun tenía que probar si aguantaría.

-Está bien- no se sentía de muchos ánimos, quería consuelo, solo era una amante de cama más en su lista y aquel trato tal vez solo era para hacerla sentir diferente y dejarse tocar pero ¿con quién buscaría ese consuelo? No conocía a nadie, solo a Darius. –Saldré, ¿se le ofrece algo antes de que me valla?-

-No, puedes irte- como si la estuviera corriendo pero era solo el tono de “ama a sirvienta”.

Elisa salió a dar un paseo, no le debería de importar que lo haga con otras pero le molestaba el hecho de no ser suficientemente útil para lo que se está forzando. Había llegado algo lejos, estaban a punto de dar el toque de queda pero no le importo, siguió caminando hasta llegar al jardín trasero, se recostó bajo un árbol a esperar que los maestros dejaran de checar las habitaciones y así volver sin tener problemas pero alguien más pensó como ella.

-Y yo que pensaba que eras una niña buena-

-¿Ah?- pensando que era una maestra volteo con miedo.

-No temas, soy yo- una pequeña sonrisa o intento de una fue la que le dio la persona.

-Pensaba que eras…no importa- volvió a recostarse en el árbol y dio un gran suspiro.

-Tu estado de ánimo y la oscuridad de este lugar hacen un buena combinación- no hubo respuesta -¿Qué haces saltándote el toque de queda?-

-Daba un paseo para pensar un poco y cuando me di cuenta ya estaba acá esperando el momento para regresar sin ser vista-

-¿Qué te ha pasado?-

-Nada, estupideces por las que me puse a pensar-

-Ningún pensamiento que te preocupe puede considerarse una estupidez-

-Pues esto lo es, nunca me sentí tan usada en mi vida como ahora- a Iris no le importaba no saber “el cuento completo” así que se limito a abrazar a Elisa, esta se sorprendió pero se dejo abrazar.

-No existe el que es usado solamente existe la persona que busca a otras que son capaces de hacer lo que no puede hacer solo- esas palabras por raras que sonaran consolaron a Elisa, Iris, a pesar de no saber lo que ocurría tuvo las palabras para poder calmar a su compañera.

-Deberías regresar-
-¿Qué hay de ti?-
-No te preocupes, nunca me han atrapado- dando a entender que siempre hacia aquello.

-Alado tuyo me siento…calmada- abrazándola con fuerza –Gracias, tienes razón, debo irme- sonriendo, se fue de regreso a la habitación de Rebecca. Iris nunca había consolado a nadie, solo lo hizo como agradeciendo lo de la última vez pero se quedo un poco sonrojada después de aquello, no se noto por la oscuridad y la luz de la luna no era suficiente para notarlo, regreso a su habitación, de tantas chicas que tenia cautivadas la única que le parecía interesante no estaba tras de ella, tal vez era por eso, porque no estaba como las demás, no era del montón.

-Me gusta que no seas como las demás, tal vez ella pueda ser mi persona especial…¿o tal vez no?…- cerró los ojos y entro a su habitación.

Por parte de Elisa entraba lentamente para no hacer ruido, se acomodo en su futon y antes de dormir atiende a la pregunta de su ama: -¿Dónde estabas?-

-Me perdí un poco de regreso, eso es todo-

-No te quiero fuera de esta habitación después del toque de queda- sentenciando la última orden del día y la noche.

-No volverá a ocurrir- “Y si ocurre are que no lo notes” si quería hacer más fuerte su relación con Iris tenía que saltarse el toque de queda, ya que en clases era raro que se hablaran, al menos tenía que tener a alguien de confianza en esa inmensa escuela.

No deseaba hacerlo de nuevo en verdad pero por mas que no lo aceptara estaba sintiendo celos de no ser la única persona con la que Rebecca “juega en la cama”.
Si te gusta el yuri y más con lemon, romance y drama, deves seguir esta historia.


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