05.Los juguetes también siente celos

Termino de indagar en internet sobre aquella “extraña” chica.
-Extraña no es el termino apropiado…- cerrando la laptop frente a ella.

-Más bien…interesante- haciendo a un lado la laptop que el colegio le había dado, más no era de ella. Las horas pasaron; escribía las últimas palabras en el cuaderno cuando escucha que abren la puerta, instintivamente voltea, ni ella sabe el por qué, era obvio que se trataría de Rebecca y así fue.

-¿Haciendo tarea?- cerrando la puerta, dejando sus cosas y dirigiéndose a la cama.

-En realidad acabo de terminarla- cerrando libros y libretas, guardándolas por si su compañera usaría el escritorio.

-Que molesto… ¿sabes sobre química y geometría de tercer grado?-

-No mucho…-

-¿Sabrías hacer esto?- mostrándole los apuntes y las tareas que tenía que realizar, Elisa se quedo callada un momento analizando los problemas y respondió: -Si-

-Bien, hazlos, tengo asuntos “pendientes” que atender- arreglando su cabello como si estuviera en un comercial o pasarela –por cierto, hazla en el baño, esos asuntos serán acá y no sería muy oportuna tu presencia- apuntando al baño, dando a entender que ordenaba que fuera ahora a hacerla en ese lugar, la chica algo molesta y extrañada obedeció sin queja alguna, cuando ella cerró la puerta del baño escucho que tocaban la de la habitación.

-Creo que cerré justo a tiempo- pero ¿Por qué no la quería allá? –Me pregunto, que hacia la señorita antes de que viniera- tal vez su respuesta se resolvería ahora mismo, empezó a hacer la tarea de Rebecca pero sin dejar de escuchar lo que ocurría afuera, escuchaba la voz de una niña aparentemente pequeña o tal vez era que su voz era muy suave y aparentaba ser de alguien pequeño incluso menor a ella ¿sería una de secundaria? Podría ser ya que la escuela Edwidge es secundaria y preparatoria -¿Qué no está prohibido para los menores estar en nuestras instalaciones?- pensaba, se apresuro a resolver los problemas, eran sencillos, había estudiado cosas como esas en sus ratos libres en casa, quería acabar rápido para poner toda su atención en lo que ocurría afuera.


-Parece que si has venido después de todo- Rebecca estaba cruzándose de brazos frente a su “invitada”.

-Este…si…- tenía un uniforme diferente al de Rebecca, tal vez si era de secundaria o de otra escuela.

-Bien, ¿Qué es lo que querías decirme?- parece que Rebecca impone los lugares a los que deben de ir si es que quieren hablar con ella.

-Vera…yo...- estaba cada vez más nerviosa y veía hacia todos lados menos al frente –Usted me…gusta, desde que la vi en la ceremonia de bienvenida, se que aun soy de secundaria pero no me la he podido quitar de la mente, quisiera que mis sentimientos fueran correspond…- no pudo terminar al sentir que Rebecca tomo su mano y le susurro –todo lo que puedes llegar a ser de mi es: mi amante- besando a la niña en la mejilla, estaba apenada y nerviosa.

Elisa escucho aquello pero no sabía que ocurría, para su suerte había acabado con una tarea y faltaba geometría, podía esperar, puso los cuadernos encima de una pequeña mesa y se dispuso a escuchar, no escuchaba nada ¿habrían salido de la habitación? Pero antes de abrir un poco la puerta para comprobarlo escucho la suplica de la pequeña.

-No…suélteme por favor-

-De esto va ser mi amante pequeña-

-Pero esta es…-

-¿Tu primera vez?- recostando a la pobre chica en la cama

-Si…- tartamudeando y sonrojándose

-No te preocupes, procurare ser gentil contigo- besando su mejilla y poniendo una mirada que inmovilizo a su víctima, al parecer ya la había tranquilizado y comenzó con su “labor”.

Elisa seguía sin percatarse mucho de lo que hacían, varias partes no las había escuchado pero se daba una idea, cuando empezó a escuchar quejidos y demás supo lo que hacían, solo se separo de la puerta y fue a terminar lo que le hacía falta, no deseaba escuchar como su ama abusaba de una pequeña cegada por aquel amor que sentía.

-Pobre chica, junto a Rebecca perderá toda esa inocencia que percibía en su voz-

Pasaban los minutos, parecían eternos para Elisa, escuchando aquella tortura, de alguna forma se dio cuenta que la habían utilizado más de lo que creyó –Edwidge… ¿no te es suficiente utilizarme a mi cada que lo deseas?- hubo un leve sentimiento de ¿celos? En aquella oración pero si esa pequeña se convertía en su amante la salvaría de varias jornadas en las que su ama este deseosa.

Al cabo de una media hora, terminaron, la pobre niña no soporto demasiado.

-Cuando desees amor y cariño, puedes acudir a mi pequeña- no dijo nada, tomaba sus prendas rápidamente, -No acostumbro decir esto pero...si quieres alguien con quien hablar, también estaré para ti, pero solo para ti- le guiño el ojo y se pudo el dedo en los labios, indicándole que era un secreto aquel dato, la pequeña chica se vistió y antes de salir –fue maravilloso Rebecca, ¡le aprecio mucho!- dicho aquello salió corriendo de la habitación.

-Bien, puedes salir Elisa- Elisa salió con las libretas en los brazos.

-He terminado ¿Dónde las pongo?-

-En la mesa, veo que ahora sabes cuál es mi pasatiempo preferido-

-¿Violar niñas pequeñas?- mostrándose indiferente mientras arreglaba la mesa.

-Acaso estas ¿celosa?~- una risa juguetona se pudo distinguir, Rebecca se estaba divirtiendo

-No ¿Por qué habría de estarlo?- pero por dentro pensaba “Si tanto querías jugar con una niña ¿Por qué no jugaste conmigo como siempre?”

-No lo sé, pero no estés celosa, tú eres mi juguete preferido, solo que hoy decidí jugar con uno nuevo- la ponía más furiosa que la llamase juguete.

-¿Por qué te gustan tanto las niñas?-

-Porque son maravillosas, probar sus virginales cuerpos, sentir esa piel tan suave al igual que su dulce y delicado aroma, me encanta llenarme de su inocencia y a ellas de mi lujuria, despertar en ellas ese deseo sexual que no hubieran tenido hasta en un par de años más…- se levanto de la cama y acercándose a Elisa mientras seguía hablando –En ti desperté ese deseo, me llena saber que mis victimas ansían más aunque traten de esconderlo y sobre todo hacerlas crees miles de cosas con las pocas palabras que digo…- con aquello se refería a hacerlas creer que son especiales, no lo dijo para no perder tan rápido a su juguete preferido. Beso su mejilla y le agradeció por haber hecho su tarea.

-¿También duermo en el futon hoy?- cambiando de tema, no quería darle la razón en que había despertado ese deseo con ella ni de sus minúsculos celos.

-Si qui…por ahora si- iba a ofrecerle compartir la cama pero aun tenía que probar si aguantaría.

-Está bien- no se sentía de muchos ánimos, quería consuelo, solo era una amante de cama más en su lista y aquel trato tal vez solo era para hacerla sentir diferente y dejarse tocar pero ¿con quién buscaría ese consuelo? No conocía a nadie, solo a Darius. –Saldré, ¿se le ofrece algo antes de que me valla?-

-No, puedes irte- como si la estuviera corriendo pero era solo el tono de “ama a sirvienta”.

Elisa salió a dar un paseo, no le debería de importar que lo haga con otras pero le molestaba el hecho de no ser suficientemente útil para lo que se está forzando. Había llegado algo lejos, estaban a punto de dar el toque de queda pero no le importo, siguió caminando hasta llegar al jardín trasero, se recostó bajo un árbol a esperar que los maestros dejaran de checar las habitaciones y así volver sin tener problemas pero alguien más pensó como ella.

-Y yo que pensaba que eras una niña buena-

-¿Ah?- pensando que era una maestra volteo con miedo.

-No temas, soy yo- una pequeña sonrisa o intento de una fue la que le dio la persona.

-Pensaba que eras…no importa- volvió a recostarse en el árbol y dio un gran suspiro.

-Tu estado de ánimo y la oscuridad de este lugar hacen un buena combinación- no hubo respuesta -¿Qué haces saltándote el toque de queda?-

-Daba un paseo para pensar un poco y cuando me di cuenta ya estaba acá esperando el momento para regresar sin ser vista-

-¿Qué te ha pasado?-

-Nada, estupideces por las que me puse a pensar-

-Ningún pensamiento que te preocupe puede considerarse una estupidez-

-Pues esto lo es, nunca me sentí tan usada en mi vida como ahora- a Iris no le importaba no saber “el cuento completo” así que se limito a abrazar a Elisa, esta se sorprendió pero se dejo abrazar.

-No existe el que es usado solamente existe la persona que busca a otras que son capaces de hacer lo que no puede hacer solo- esas palabras por raras que sonaran consolaron a Elisa, Iris, a pesar de no saber lo que ocurría tuvo las palabras para poder calmar a su compañera.

-Deberías regresar-
-¿Qué hay de ti?-
-No te preocupes, nunca me han atrapado- dando a entender que siempre hacia aquello.

-Alado tuyo me siento…calmada- abrazándola con fuerza –Gracias, tienes razón, debo irme- sonriendo, se fue de regreso a la habitación de Rebecca. Iris nunca había consolado a nadie, solo lo hizo como agradeciendo lo de la última vez pero se quedo un poco sonrojada después de aquello, no se noto por la oscuridad y la luz de la luna no era suficiente para notarlo, regreso a su habitación, de tantas chicas que tenia cautivadas la única que le parecía interesante no estaba tras de ella, tal vez era por eso, porque no estaba como las demás, no era del montón.

-Me gusta que no seas como las demás, tal vez ella pueda ser mi persona especial…¿o tal vez no?…- cerró los ojos y entro a su habitación.

Por parte de Elisa entraba lentamente para no hacer ruido, se acomodo en su futon y antes de dormir atiende a la pregunta de su ama: -¿Dónde estabas?-

-Me perdí un poco de regreso, eso es todo-

-No te quiero fuera de esta habitación después del toque de queda- sentenciando la última orden del día y la noche.

-No volverá a ocurrir- “Y si ocurre are que no lo notes” si quería hacer más fuerte su relación con Iris tenía que saltarse el toque de queda, ya que en clases era raro que se hablaran, al menos tenía que tener a alguien de confianza en esa inmensa escuela.

No deseaba hacerlo de nuevo en verdad pero por mas que no lo aceptara estaba sintiendo celos de no ser la única persona con la que Rebecca “juega en la cama”.

04.Iris Blair debe ser un secreto para mi ama

Eran aproximadamente las 8 a.m, la hora a la que siempre despierta Rebecca, ya que sus clases empiezan a las 10 a.m.
Tallandose los ojos y bostezando se sienta en la cama y al ver un "bulto" a unos centímetros de su cama recuerda que Elisa ahora "viviría" en su cuarto, una sonrisa traviesa se dibuja en sus labios mientras se le acerca sigilosamente, se pone por detrás y susurrandole al oído "ya despierta",dándole un beso en la mejilla, como si con eso se fuera a despertar aunque solo recibió un "ummh~" por respuesta.

-Acaso...¿quieres que te despierte como mi niña mala que eres?- una risa juguetona acompaño el final de esa oración seguido de posar su mano en la pierna de la chica dormida, acariciándola lentamente de arriba a abajo.

-Que piel tan suave tienes...- aun susurrandole al oído, estaba a unos centímetros de su intimidad pero hizo lo más que pudo para abstenerse de tocarla. Elisa despertó.

-Buenos días...ama- desde que supo quien era tenia una necesidad de llamarla "ama"

-¿Como amaneciste pequeña?- acariciando sus cabellos oscuros con delicadeza, hacían un contraste muy fino a la luz del amanecer y la piel blanca de Rebecca.

-No hace falta preguntar por mi estado aunque si en verdad desea saber, dormí bien, gracias pero yo debería preguntar ¿que tal durmió?- sentándose en el futon y esbozando una gran sonrisa con los ojos entre cerrados por los escasos rayos de sol que entraban por las ventanas de la habitación.

-Que modesta...- bostezando -Pero dormí muy bien- acariciando la barbilla de Elisa con aires de superioridad y esa mirada de posesión que se podría confundir facilmente con una mirada coqueta.

-Me alegro...- tratando de mantener al compostura a como la estaba tratando, le molestaba un poco que la acariciase tanto de una manera que no sabia identificar, parecía dulce y delicada pero a la vez parecía quererla humillar con tales caricias y aquella mirada con una sonrisa de medio labio. -¿Va a clases tan temprano?-

-Si, ¿acaso te he despertado muy temprano a tu horario?- no era su intención despertarla si le faltaban varias horas para entrar, estaba consiente de que tena que mantener bien sus calificaciones para que pudiera seguir ahí con la excusa de que sus calificaciones eran el motivo de su beca completa, solo basta con que me complazca para que siga en este colegio pero se tiene que tener una buena excusa...pensaba Rebecca librándose de la culpa que sentía.

-De hecho...mi hora de entrada es a las 12-

-Valla, dos horas después de mi, bueno te da tiempo de arreglarte muy bien- responde Rebecca revolviendo el cabello de Elisa.

-No acostumbro arreglarme demasiado...- tenia un ojo cerrado y un rostro de niña pequeña en aquel momento.

-Yo te pondré linda el día de hoy, bañemonos~- un brillo lujurioso apareció en los ojos de Rebecca con el simple hecho de imaginarse el estar bañandose juntas.

-...- Elisa no sabia que responder, no sabia si eso era una orden o una "sugerencia" así que pensó un poco lo que respondería "Ella entra dentro de dos horas, no tiene mucho tiempo para hacer "cosas", creo que no pasara nada" -Esta bien- dijo esbozando una muy resplandeciente sonrisa, como si fuera la mejor de las ideas.

-¡Excelente!- Junto sus manos en un leve aplauso, viéndola con una sonrisa felina. Entrando en el baño y devistiéndose, Rebecca con toda la naturalidad del mundo mientras que Elisa con toda la pena, ya habían hecho "eso" y "aquello"~ pero estaba bajo el efecto de aquel afrodisiaco, actuaba por instinto y lo último que uso fue el razonamiento. Solo le faltaba la ropa interior.

-¿Piensas bañarte con ropa interior?- acercándose lentamente la otra chica ya completamente desnuda.

-Eeeh...yo...no...- ruborizandose al presentir que estaba justamente detrás de ella.

-¿Entonces? vamos, quitatelo- susurrando mientras acariciaba su espalda, estaba inmóvil por aquello pero empezó a quitarse el sostén, con un poco de miedo y muy lentamente por lo mismo.

-Veo que sigues tardando, tendré que ayudarte- rodeándola hasta llegar estar frente a ella, empezando a quitarle las bragas con la boca, Elisa se apresuro dejando caer el sostén para detener a Rebecca.

-Puedo hacerlo yo sola- tartamudeaba demasiado que sentía que no se le había entendido nada.

-Bien- Rebecca pensó dos veces su respuesta, una las llevaría al sexo y la otra simplemente a bañarse. Ambas en la ducha estaban totalmente calladas, ni la mirada se dirigían hasta que quisieron agarrar el jabón...al mismo tiempo sus manos se encontraron en un leve rose.

-Agarrelo, lo usare después- dice Elisa.

-No, usalo tú- Rebecca con un pequeño rubor en sus mejillas.

-Pero usted entra primero a clases...debería usarlo-

-Usemoslo las dos...- la cara de la otra fue de total confusión,¿como lo usarían las dos al mismo tiempo?; Rebecca se unto un poco del jabón en las manos y empezó a tocar los pechos de su acompañante.

-Esto no es necesario...- nuevamente tartamudeando al hablar, no recibió respuesta, la otra seguía "enjabonando" sus pechos hasta volverlos a mojar en el agua dejo de hacerlo.

-No puedo más...- cerro la llave de donde salia el agua para enseguida pegar su cuerpo con el de Elisa, en un abrazo. -Tu cuerpo es muy tentador- mordió su cuello con la intención de dejarle una marca visible aun con el uniforme puesto mientras empezó a estimularla. Elisa intento quitársela de encima pero todo lo que logro fue resbalarse y llevarse a Rebecca con sigo.

-Pequeña por mas que intentes no podras escapar, a fin de cuentas...haciendo esto es como costeas tu beca- lamia sus pechos ahora mientras aun penetraba su sexo con varios dedos, no era difícil, ya que estaba mojada por el agua y por su exitación.
Elisa estaba con la mirada hacia un lado y con un gesto de molestia y resignación. Rebecca por su lado disfrutaba probando cada rincón del cuerpo de su pequeña perra intelectual.

-Pídeme que siga- Rebecca paro todo lo que hacia esperando a que Elisa respondiera, ella solo se mantuvo callada.

-¿No piensas pedirlo? ¿no quieres más?- insitandola en un tono sensual, lamiendo sus dedos, los que tenían los fluidos de la pequeña, eso sonrojo y éxito más a Elisa, prefirió posar su mirada en el suelo.

-¿Acaso te éxito tanto que no puedes verme?- noto que evitaba verla -¡veme!- sin más tuvo que verla, aun callada, veía como se tocaba, Elisa no podría aguantar ver eso por mucho tiempo, sentía la necesidad de tocarse..."nunca menciono nada sobre no poder tocarme",así empezó a tocarse sorprendiendo demasiado a su ama.

-Prefieres complacerte tu sola...cuando desees algo más intenso, ya sabes que hacer- Rebecca solo observava, ella si podía controlarse; la pequeña acabo en sus manos, respiro agitadamente unos instantes y prosiguió, ya se había pasado más de lo que ella puede soportar concientemente sin efecto del afrodisiaco, su subconsciente la hizo decir "Toqueme hasta que suplique por más", eso debio quedar en sus pensamientos pero para su mala suerte lo dijo.

-Sabia que lo dirías- aunque fue un grito inconsciente, Elisa ya no sabia donde meterse cuando fue aprisionada por la mayor, la beso.

-Desearía poder cumplir con lo que me acabas de pedir pero, como has dicho, tengo menos tiempo que tu para estar lista e ir a clases- sonriendo y dirigiéndose de nuevo a la ducha. Elisa estaba acostada en el suelo, respirando agitadamente mientras se sentía estúpida por lo que dijo hace unos momentos, esto no se le podía hacer cosa de todos los días, se volvería una adicta al sexo lesbico y en consecuencia se haría lesbiana.

-Pero que estúpida he sido...- se dijo para ella misma en voz muy baja

-Creo que sera mejor bañarnos por separado, amenos que mi pequeña mascota desee bañarse conmigo-

-N...o, así esta bien- saliendo rápidamente del baño -¿como que tu mascota?- quejandose sentada en la alfombra, se había puesto sus bragas. -¿Que dirían mis padres si vieran que realmente me gane esa beca haciendo esto? siendo la...mascota...de alguien- odiaba decirse mascota, pero era la verdad, Rebecca le daba para su almuerzo, le dio donde estar y "jugaba" con ella.

-Ya puedes entrar- secándose el cabello con la toalla

-Gracias- sin verla entro en el baño, al salir Rebecca ya estaba de salida, había tardado por lo que parece.

-¿Ya se va a clases?- preguntaba acercándose a su ropa

-Si pero antes...quisiera que usaras esto desde ahora- dándole un collar de tela con un encaje muy fino el cual tenia pegado una flor hecha de tela de la cual colgaba una pequeña cruz.

-Quiero verte con el cada que te vea, por ahora, hasta luego- sin mas salio de la habitación.

-Solo esto me faltaba...un collar- viéndolo con rabia entre sus manos, no tuvo opción mas que ponérselo, aunque le convenía por ahora, taparía la mordida que le había hecho anteriormente.

-Al menos sirvió de algo- tumbándose en la cama viendo el techo, le faltaban dos horas y ella ya estaba lista, no tenia tarea pendiente así que empezó a escribir la carta que le enviaría a sus padres.


Queridos mamá y papá, ya ha pasado una semana desde el inicio de clases, no siento las clases muy difíciles, lo normal pero tampoco he hecho ningún amigo en mi clase, solo he conocido a uno de tercer semestre llamado Darius Edmond, pienso que es apuesto y educado, solo he hablado con él una vez.

Si se preguntan sobre mi, no me ha pasado nada, estoy bien de salud y todo eso.
Espero todos en casa se encuentren de bien, yo estoy de maravilla ¿adivinen qué? Me han dado la beca completa, al parecer creen en mis habilidades académicas para poder sobresalir en esta escuela ¿no es fantástico? Ah! Y tratare de conseguir un trabajo acá, siempre andan solicitando ayudantes en los clubes aparte pagan muy bien, no se preocupen por mandar dinero, mi compañera de habitación me invita el almuerzo mientras yo consigo dinero, si puedo les mandare algo, ya que son más de uno los que pienso hacer. Por cierto mi compañera es un poco molesta aunque puedo soportarla, no es de esas que haya necesidad de presentar.
Espero poder verlos pronto, una semana pero siento que he pasado más tiempo fuera de casa, la comida de acá no es lo mismo que la comida que haces mamá.


P.D Si pueden mándenme jarabe de chocolate, saben cómo lo amo y no hay por acá.
Los quiere,Elisa.

Doblando la hoja y metiéndola en el sobre, escribiendo los datos que debe de llevar.
-No puedo decirles que mi compañera me esta haciendo la vida imposible...tampoco que mantengo relaciones con ella por la beca...ni nada de aquello...en fin, más adelante se que valdrá la pena todo esto que estoy haciendo- murmurando mientras escribía; Se llevo media hora haciéndola y sobraba hora y media o mejor dicho una hora, su salón quedaba algo lejos, ya que se encontraba en el área de terceros semestres cuando ella era de primero.


Respiro hondo viendo al techo, guardando el sobre en su falda para llevarla al correo de la escuela antes de ir a clases. Se estaba desesperando, no podía estar relajada ni siquiera estar tranquila en aquella habitación, decidió que era mejor idea ir a entregar la carta y de ahí dar una vuelta. -Casi lo olvido- poniéndose el collar de fina tela que su ama le había ordenado usar, no se veía mal en su tono de piel, tomando en cuenta que era casi igual de clara como Rebecca y aparte combinaba con el color de su cabello.

De regreso para dar su paseo se encontró a Darius en el camino, el cual salia de clases.


-Ah...hola- moviendo la mano y sonriendo a lo lejos.

-Hola, buenos días- devolviéndole la sonrisa como todo un caballero.

-¿Ya has salido de clases?-

-Realmente solo tengo quince minutos libres- una risa nerviosa escapo de sus labios.

-¿Podemos hablar un rato?-

-Claro, para ti siempre estaré disponible aunque sea por unos minutos, lo estaré- Elisa se ruborizo, jugando con sus dedos indico que quería sentarse en las bancas que estaban a un lado de ellos. Hablaron casi los quince minutos que tenia Darius, sobre la escuela únicamente, por ahora no habia otro tema entre ellos.


-Creo que ya debes regresar- notaba que todos estaban entrando nuevamente al salón.

-Eso creo, espero luego podamos hablar y conocernos mejor, por ahora, hasta luego- tomando suavemente la mano de la chica para luego darle un dulce beso antes de ir a clases, se quedo parada tomando su propia mano, no podía creer que se hubiera despedido así, le había alegrado el día, -tal vez tenga oportunidad con el joven Edmond- caminando por los pasillos que dirigen a su salón, pensando en aquellos quince minutos que hablaron, aunque fuera de como se sentían en la escuela, ella había sentido casi que fue una declaración de amor por la parte de ambos y mas de el; cuando menos lo noto ya había llegado a su salón, busco el primer asiento no muy cerca ni muy lejos del profesor para enseguida ir, faltaba media hora para sus clases así que no habían muchos alumnos en el aula.

-Creo que daré un paseo...al baño- una risita juguetona acompaño su frase, como a medio camino escucho como alguien se aproximaba corriendo a donde se encontraba, instintivamente también hecho a correr hasta que se metió en el baño, parece que la otra persona pensó igual por que abrieron la puerta de golpe mientras una chica desesperada buscaba donde esconderse.

-Cualquiera que pregunte, di que no sabes de mi o que me fui a otro lugar- enseguida se fue a esconder en un cubículo del baño y efectivamente unas chicas entraron preguntando por ella, Elisa dijo que había salido y seguido de largo, las chicas salieron a seguir persiguiéndola, la otra salio del cubículo.

-Gracias-

-Por nada...- de todas formas no ganaba nada delatandola.

-¿Podrías ver si ya están lejos?- frotando su propio brazo, algo apenada la chica, Elisa solo asintió y se aseguro de que no anduvieran cerca -ya no están cerca o al menos no puedo verlas- indiferente y a punto de irse es retenida por la otra chica.

-¿De que clase eres?-

-1ro H-

-Vamos en el mismo salón...- al parecer no le ponía bien que estuviéramos en el mismo aula.

-Sera mejor que vallamos, es tarde- no quería involucrarme mucho con una "busca pleitos" o eso me pareció por lo de hace unos momentos; todo el camino fue en silencio, ninguna palabra por parte de ambas.

-Lindo collar- de la nada exclama la chica extraña.

-Gracias...al igual que el tuyo- no podía quedarse callada, aunque no lo quisiera tenia que agradecer, después de todo ese collar era señal de posición, el silencio surgió de nuevo ya que la chica no respondió, entraron al salón y sus clases comenzaron. Las horas pasaron y Elisa se quedo con las ganas de usar el baño, pidió permiso y para su mala suerte se encontró a las chicas que había engañado anteriormente.

-¡Tú! eres amiga de Iris ¿cierto? por eso la encubriste- decía una mientras la acorralaba.

-Seria muy probable, lleva un collar de tela al igual que ella, deberíamos sacarle todo lo que sabe- casi rodeada completamente.

-Iris no dejaría morir a una amiga nunca, si sabe que ella fue nuestra víctima de seguro se mostrara- de una manera amenazadora fue acorralada completamente en una esquina por la tercera chica, Elisa no sentía miedo del todo pero aun así, temía, se había involucrado en algo que no debía; fue interrogada, preguntas que no supo responder, a todo respondía "No conozco a Iris" o "No se nada sobre esto". Regreso al aula.

-¡Hey! por tu culpa ahora también estoy en la mira de esas chicas- replicando.


-...No era mi intención, descuida, de todas formas tenia pensado arreglar ese asunto hoy- tronando los dedos, seria con golpes.

-Pero antes ¿Te llamas Iris, cierto?-

-Si, Iris Blair- Diciendo esto se fue corriendo

-Me pregunto si...estará bien- de alguna forma le preocupaba que saliera muy herida, serian tres contra una -no debería importarme, no son mis problemas- tratando de disimular para ella misma que no le interesaba que le pasara, no la conocía de nada pero sentía que seria su culpa si no hacia nada, aunque sea cuidarla después de la pelea. Tras unas horas buscando llego a una parte del jardín donde casi nadie iba, ahí se encontraban, llego a tiempo, aun estaban hablando o eso creyó, cuando menos se dio cuenta los golpes empezaron, se escondió en unos arbustos para no ser vista pero seguir bien lo que pasaba, sorprendentemente la chica por la que estaba tan preocupada resulto ser una excelente peleadora.


-Sal- esto sorprendió demasiado a Elisa.

-¿Sabias que estaba acá?-

-Lo supe desde el principio- se limpiaba la sangre de la boca.

-¿Estas bien?-

-Si-

-¿Segura?-

-¿Por que haces tantas preguntas? ¿te importo?- demasiado fría e indiferente fuerón aquellas preguntas.

-No te conozco pero tampoco significa que no me pueda preocupar por ti, disculpa por incomodarte- acelerando el paso.

-Eh, espera, creo que debería darte las gracias por preocuparte pero no seria bueno que te involucres tanto conmigo- Elisa como niña curiosa no pudo resistir preguntar
-¿Por que?-

-Estarías expuesta a eso- apuntando al lugar donde había sido la pelea.

-Si me agradaras...no me importaría- en verdad le interesaba conocerla o ¿solamente para tener con quien estar en el aula?, Iris solo sonrió incrédula.

-Nos conoceremos en alguna hora libre- revolviendo el cabello de Elisa, como si fuera mayor que ella, aunque lo parecía -Por ahora, tengo que irme- antes de partir recordó que no sabia el nombre de la chica que se preocupo tanto por ella sin siquiera conocer mas que su nombre.

-Tu nombre- fue tan seria que parecía una orden decirlo.

-Elisa...Azard- No sabia si decirlo completo pero lo dijo.

-Bien...lo recordare- de nuevo se fue corriendo, no era una chica muy peculiar, tenia un aspecto algo varonil.

Iris Blair, una chica de cabello cortó muy lacio hasta el cuello y de color rojizo oscuro, ojos violetas por alguna razón; siempre usa una corbata mayormente de cuadros como la que llevaba aquel instante, botines, un collar de tela negro con encaje y una pequeña cadena colgando del lado izquierdo de esta, toda una rebelde con clase sin malas calificaciones con su propio club de fans.

Elisa se estaba metiendo en un territorio que no le convenía, tampoco le conviene a Rebecca que la deje relacionarse con Iris, después de todo aparte de busca pleitos con buen promedio a pesar de eso, era conocida por tener cautivadas a todas las chicas y algunos chicos de su club de fans, Elisa al parecer estaba empezando a formar parte de ese grupo...

Si se enamoraba de ella los planes de Rebecca se vendrían abajo y si Elisa se dejaba cautivar por los extraños encantos de Iris era probable que su ama se pusiera celosa haciéndole perder la beca.

-Solo me preocupe por que aquellas chicas tenían una mala pinta...no significa que me guste- anduvo investigando en los blogs de los alumnos y fue que se entero del club de fans

y de como una por una se había ido enamorando después de haber hablado con ella más de una vez.

03.Bienvenida... ¿bienvenida a qué?

-Ahgm…- se escuchaban apenas pequeños gemidos fuera de la habitación número 78.

-Tóqueme…más- Pareciera que para la pequeña el juego no había acabo aun; apenas llego y se costo en la cama recordando lo que había sucedido que cuando menos se dio cuenta se estaba tocando, esa era la primera vez que lo hacía pero ya no tenía muchas fuerzas para hacerlo como quería, necesitaba a su ama, necesitaba que la tocase hasta hacerla sentir dolor y placer.

-Creo que este deseo tan intenso es mi castigo por haber pecado- se quejaba mientras se tocaba, no estaba enamorada ni nada por el estilo, simplemente era una virgen que aun no deseaba terminaba de probar aquellas sensaciones.

Elisa dejo de tocarse al estar a punto de quitarse la ropa, respiro hondo y trataba de normalizar su respiración tan agitada, antes de que su compañera de habitación o alguien entrara.

Fue a la ducha para refrescar su mente y sobre todo su cuerpo pero por alguna extraña razón que hasta ella desconoce mientras se desvestía para entrar a la tina, ella no se sentía “sucia” ni mucho menos “usada”, tal vez fuera porque en verdad le gusto, tal vez porque ella domino la gran parte de todo gracias al afrodisiaco. Ya relajada en la tina con los ojos cerrados meditaba lo sucedido: había pasado una semana desde su llegada en aquella institución, debía comunicarse con su familia y había conseguido la beca completa que tanto ansiaba desde el instante en el que piso las instalaciones. Por un lado estaba ansiosa de decirles a sus padres que lo había conseguido pero por otro, no podía decirles que se la gano aceptando ser el juguete o mejor dicho la perra de la hija del director.

-Ya veré que les digo…- se decía mientras se sumergía un poco más en la tina, hasta que el agua le llegara a tapar un poco la boca. Hundió su cuerpo en el agua y su mente en pensamientos.
-Rebecca… ¿Dónde habré escuchado antes ese nombre?- pareciera que el momento de cuando convivieron paseo por su mente unos segundos para desvanecerse en aquel mismo instante. Era imposible estarla confundiendo o que solo lo sepa por la escuela, ya que no sabía que el director tuviera hijos y mucho menos que estudiaran en sus propias instituciones.

Termino su ducha de relajación para verificar que no le faltara meter nada más en sus maletas, aunque no le agradaba la idea ya se había metido en aquello como para arrepentirse ahora pero de algún modo una parte muy en el fondo de ella, deseaba que la mayor le tocara en aquella parte de nuevo pero esta vez no quería que acabara tan rápido, como era la primera vez que exponía su cuerpo a estímulos sexuales, no resistió mucho lo que llevo a que acabara rápidamente.

-Pero en qué cosas estoy pensando, yo vine a estudiar y superarme para sacar adelante a mi familia, no a soportar los caprichos de una adolecente pervertida- lamentablemente por más que se lo repitiera ahora estaba obligada a soportar los caprichos de aquella adolecente, solo esperaba que no fuera un impedimento para poder centrarse del todo o lo más que pudiera en los estudios.

-Espero no volver a tocarme en su nombre nunca más, ni yo misma se como llegue a eso…- analizando la situación, era algo ilógico que lo hiciera en el nombre de Rebecca si no sentía ni el más mínimo sentimiento de afecto hacia esta –tal vez fue porque estaba recordando aquello- intentaba explicarse el porqué deseo seguir estar a su lado, tal vez solo fue en ese momento que el afrodisiaco no se había ido totalmente de su cuerpo, ciertamente aún seguía algo caliente pero lo suficientemente bajo como para disimular aquel leve rubor en sus mejillas.


-Desde ahora todo será a mi manera y sin compadecerme- anteriormente en la bodega, se había dejado llevar por su deseo reprimido de ser tocada por Elisa aunque finalmente recordó quien debería dominar a quien. Por un momento le parecía bueno tener una habitación absurdamente grande con una cama matrimonial, dado que no compartía esa habitación con nadie más pero ahora había hecho que Elisa fuera esa compañera que nunca tuvo y por la cama era más que obvio que dormirían juntas. Rebecca solamente se encontraba sentada en la orilla de la cama, pensando si dormirían juntas o le ordenaría dormir en un futón, que con la alfombra tan fina que poseía esa habitación aquello no era exactamente una tortura; al cabo de unos minutos recordó que tenia tarea y solo había salido a dar un paseo rápido. Buscando en su mochila encontró la carta que había recibido o más bien encontrado en medio de la habitación esa mañana, un chico locamente enamorado de ella, uno de tantos chicos que harían hasta lo imposible por ser novios de Rebecca.

-Darius, Darius, eres todo un poeta pero careces de valor…que lastima, de habérmela entregado tu, tal vez solo tal vez estarías siendo mi novio ahora- se decía mientras volvía a meter la carta en el sobre y la ponía en una caja que contenía las demás cartas que habían sido enviadas o dadas por varios chicos, se aburría de solo ver esa caja, dejo de sentir emoción al recibir una carta desde que recibía al menos dos por semana, a menos que la persona le gustara Rebecca no sentiría ninguna emoción solo curiosidad por saber que le habrían escrito esta vez… guardando la caja con las cartas para disponerse a hacer tarea, no era mucha pero aunque no le gustara la materia, no tenia opción si deseaba pasarla, recostada en su cama haciendo tarea mientras oía operas, selectas ya que solo algunas llamaban su atención, composiciones de todo tipo junto con aquellos covers de guitarra, piano o violín que tanto le encantaba oír pero que no implicaran voz o si lo hacían que fuera melodiosa como en una ópera, esa imagen era la digna de una señorita de su clase, no la de estar saliendo a hurtadillas de una bodega.

Pasaban las horas, lentas para la chica de cabellos castaños y eternas para la de cabellos oscuros, una quería acabar lo más pronto posible con aquella tediosa tarea de ciencias mientras que la otra no esperaba el momento de ir a su tortura, aunque Elisa solo ha conocido a la Rebecca insaciable en la cama pero el convivir con ella la haría verla de otra forma.
-Al fin~ ¡acabe!- recostándose boca arriba con los brazos extendidos sobre la cama mientras su laptop reproducía la melodía Requiem de Mozart, la uso como MP3 ya que su tarea era a mano, esa melodía la adormecía en las partes lentas y la hacía sentirse viva en las partes rápidas o simplemente no tan lentas, las melodías de Mozart sacaban su ego de alguna manera, oírlas le causaba la sensación de tener miles de sirvientes a su merced. Termino cerrando los ojos, estaba relajada cuando su burbuja de mundo perfecto se rompió al oír que alguien tocaba a la puerta, no fue mucha sorpresa al ver a su víctima con sus maletas frente a su habitación, la hizo pasar y dejo que acomodara sus cosas mientras iba a dar un paseo, el que siempre iba a dar al invernadero después de acabar su tarea solo si le quedaba suficiente tiempo antes del toque de queda.

La menor se encontraba ahora en la inmensa habitación de su ahora ama, estaba desempacando cuando se percato de que Rebecca dejo su laptop prendida o mejor dicho empezó a oír la música que esta estaba escuchando, no le disgustaba pero la dejaba pensando.

-Una chica como Rebecca ¿escuchando música clásica?- desempacando empezó a creer que tal vez solo era para concentrarse más en su tarea, dedujo esto al ver las libretas y libros en su cama pero al final todo la conducía a que ella pertenecía a esa clase social. Se dejo de dudas ocasionales y acelero un poco en desempacar, mañana mismo tenía que haber enviado ya una carta a sus padres al igual que haber inventado el cómo se gano aquella beca.

Acabo de desempacar cuando escucho que alguien tocaba a la puerta, por educación y curiosidad abrió encontrándose con un chico ni alto ni bajo de una piel aparentemente suave, ojos oscuros como su cabello que era corto y estaba peinado perfectamente hacia atrás.

-Uh…pensaba que la señorita Edwidge no tenia compañera de habitación o… ¿acaso me he equivocado de habitación?- pregunto un poco confundido el chico, tenía la mano en la nuca.

-No, estas bien, hoy me he convertido en su compañera pero ella salió, en verdad no se a donde- quería que se fuera, la intimidaba un poco que aquel chico fuera algo apuesto.

-Por cierto no recuerdo haberte visto antes ¿eres nueva?- seguía en ese tono tan relajado y grave que ponía nerviosa a Elisa.

-Si…yo bueno…gracias a una beca es que estoy acá- ruborizándose un poco al admitirlo.

-¡Oh! Tu eres la becada de aquel promedio increíble, mucho gusto, soy Edmond, Darius Edmond y ¿con quién tengo el placer?- bajando la mano de su nuca y ofreciéndosela.

-Azard, Elisa Azard, mucho gusto- estrechando la mano de Darius.

-No sabía que eras de tercer semestre-

-Bueno, en realidad soy de primero pero la señorita Edwidge me ofreció el ser su compañera de habitación- estaba diciendo la verdad pero desde otra manera, así que no le estaba mintiendo del todo al apuesto chico.

-Valla, bueno solo venia a preguntarle algo a Rebecca, dile que vine por favor... por cierto, cualquier problema que tengas, puedes contar conmigo- guiñándole un ojo y apuntándose con el pulgar, Elisa solo asintió con la cabeza y observaba como Darius se iba, sus ojos color miel se iluminaron al saber que había conocido por fin a una persona amable y que resultara ser un chico tan apuesto, ese brillo se esfumaría pronto…

-¿Ah?- Elisa quería seguir viendo a Darius hasta que se perdiera por la distancia así que alcanzo a ver que se topo en el camino con Rebecca, entablaron una conversación un tanto rápida que termino en un chico yéndose cabizbajo hacia su dormitorio y en una chica aproximándose con aires de superioridad.

-¿Qué haces en la puerta?-

-Ah, solo me despedía del joven Edmond el cual veo la encontró a tiempo, vino buscándola-

-Sí, justo a tiempo para oír el rechazo-

-¿A qué se refiere?-

-Se me ha declarado pero por ahora no me interesa tener novio…- Rebecca entro en la habitación junto con Elisa, cerrando la puerta tras ellas relamió sus labios mientras veía a Elisa –por ahora solo me interesas…tú- dijo acariciando el rostro y apagando el brillo de los ojos de la menor, le había gustado Darius.

-Noto que aquel brillo que tenías hace unos momentos se ha desvanecido, es que ¿acaso te atrae Darius?- Rebecca estaba jugando con el cabello lacio y no muy largo de Elisa.

-Algo así…me trato muy bien-

-Así es Edmond- sentencio tantas cosas en esa pequeña frase, Elisa poso su mirada en el suelo, era evidente que solo me trato así por educación y no por que en verdad se sintiera diferente conmigo
-Lamento decepcionarte pequeña, por ahora todo lo que puedes hacer es dormir- realmente estaba satisfecha de verla decepcionada, al final de su oración tenía una cínica sonrisa dibujada en los labios.

-Si…- pronuncio sin ánimo alguno -¿Dónde dormiré?-

-Lo estuve meditando y como solo hay una cama en esta habitación, espero hayas traído un futón por que hasta que no cambie de opinión dormirás en uno, pero no es tan malo, la alfombra es suave por si no has traído uno-

-Traje uno- ya había previsto que tal vez no la dejaría dormir con ella las primeras semanas.

-Bien, pues acomódate y bienvenida- dio media vuelta dirigiéndose a su cama y a ponerse el pijama para dormir dejando ahí parada a la otra pensando, ¿a que le estaba dando la bienvenida exactamente? Ya tenía una semana en la escuela, no podía ser a eso ¿acaso seria la bienvenida a su territorio? Y ¿Por qué se había mostrado tan normal después de haber rechazado a un chico apuesto hace unos minutos? Su mente solo formulaba pregunta tras pregunta sin darles respuesta pero confiaba en que las resolvería conforme avanzaran los días junto a aquella adolecente caprichosa, ya la había denominado con ese nombre.

Se acomodaba en el futón, un poco lejos de la cama por si a la otra se le olvidaba que tenía compañera, no la pisara al bajar. Ambas chicas tratando de conciliar el sueño por diferentes métodos pero al final con un buen resultado: lograron dormirse o eso parecía, Elisa aún seguía pensando en que le escribiría a sus padres en aquella carta…
Si te gusta el yuri y más con lemon, romance y drama, deves seguir esta historia.


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